El impacto económico de la Inteligencia Artificial
- 26 sept 2025
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La inteligencia artificial es una de las tecnologías que forman parte de la cuarta revolución industrial y su impacto económico probablemente sea el más fuerte de todos los avances informáticos de las últimas décadas.
De hecho, el desarrollo de proyectos IA es sin duda el que se considera el caballo ganador en la que se considera la nueva carrera por establecerse como una potencia económica, tanto para las nuevas empresas del sector tecnológico, como por los Estados.
Así que en este artículo, vamos a analizar el impacto económico de la inteligencia artificial, respondiendo a las preguntas más frecuentes que tienen los usuarios. De esta forma, esperamos ayudarte a afrontar los cambios que se vienen en la economía.
No obstante, si lo que quieres es un servicio de asesoría en inteligencia artificial, y después de toda esta información te gustaría obtener atención personalizada, estaremos encantados de analizar tu negocio y ver su potencial en la era de la IA.
¿Cómo afecta la IA en el ámbito económico?
No hay duda de que la inteligencia artificial generativa cambia la economía de forma palpable, y de hecho, ya lo está haciendo, porque además del evidente cambio en cómo las empresas y las personas trabajan, también tiene una gran influencia en la interacción de las personas con Internet y con la web.
La capacidad de automatizar tareas empresariales con inteligencia artificial hace que las empresas puedan incrementar su producción por trabajador, además de acelerar ciertos procesos de investigación y desarrollo. De hecho, las estimaciones de organismos internacionales dicen que ese efecto puede recuperar parte del crecimiento de productividad perdido en años recientes.
Pero en el empleo aparecen dos movimientos simultáneos, uno de sustitución de tareas rutinarias y otro de creación de funciones nuevas que requieren supervisión, interpretación y adaptación de los modelos, y los análisis muestran que hasta un 40% de los puestos de trabajo podrían verse expuestos a cambios por la IA según el grado de automatización y adopción en cada país.
Aunque la verdad es que dicho cambio no reparte sus beneficios a todos por igual, porque de momento, las ganancias por productividad suelen concentrarse en las empresas con un buen capital tecnológico y en trabajadores con una alta formación.
A escala empresarial la IA ofrece ventajas claras para reducir la carga de trabajo general en la fabricación de productos y la oferta de servicios, y se estima que el despliegue de modelos generativos y otras aplicaciones puede añadir miles de millones de euros al tejido empresarial.
Así que según lo que dicen los expertos, para que los beneficios se generalicen hacen falta políticas que promuevan la inversión en tecnología limpia, formaciones en IA para empresas con una clara orientación laboral y marcos regulatorios que protejan los derechos laborales y la sana competencia.
¿Cuáles son las desventajas del impacto económico de la inteligencia artificial?
Como estamos viendo la inteligencia trae muchas cosas buenas a la economía, pero su avance trae consigo también efectos que pueden complicar la vida de muchas personas y alterar el funcionamiento de los mercados.
Un efecto inmediato es la posible pérdida de empleos, puesto que los sistemas automatizados pueden realizar tareas que antes dependían exclusivamente de trabajadores humanos, especialmente en aquellas profesiones que involucran actividades repetitivas, o de procesamiento de datos.
Como es lógico, esto crea una dificultad real para quienes ven cómo su fuente de ingresos desaparece y deben buscar una nueva ocupación, muchas veces sin la preparación necesaria para transitar hacia los nuevos empleos que la misma tecnología va creando.
De hecho, la demanda de habilidades muy especializadas, como el desarrollo o supervisión de sistemas de inteligencia artificial, empuja los sueldos de esos profesionales hacia arriba. Mientras tanto, los trabajos que requieren menos cualificación enfrentan una presión a la baja en sus remuneraciones debido a la automatización.
Por eso, existe el miedo de que el poder de mercado se podría concentrar en pocas manos, puesto que las grandes empresas tecnológicas tienen los recursos para desarrollar e implementar estas herramientas de forma masiva, lo que les otorga una ventaja competitiva considerable.
Mientras tanto, para una pequeña empresa, el costo de acceso a estas tecnologías puede ser demasiado alto, limitando su capacidad para competir y pudiendo reducir la diversidad de opciones disponibles para los consumidores.
Pero vaya por delante que reconocer estas desventajas no significa rechazar el progreso, simplemente hay que comprender los aspectos menos favorables de la inteligencia artificial en la economía porque esto nos ayuda a prepararnos mejor para ellos.
¿Qué pasará con la economía cuando la IA tome el control?
La idea de que la inteligencia artificial tome el control de la economía es similar a la del argumento de muchas películas, pero la realidad probablemente se desenvolverá de forma diferente, puesto que no veremos una entrega de poder, sino una integración gradual donde las herramientas automatizadas asumen una porción mayor del trabajo de análisis y ejecución.
Gracias a los problemas empresariales que resuelve la IA, la productividad alcanzará niveles difíciles de imaginar a día de hoy, y este salto en eficiencia podría liberar a las personas de tareas administrativas y operativas, haciendo que el esfuerzo humano se centre en la innovación y la imaginación.
De hecho, para muchos, el concepto mismo de empleo sufrirá un gran cambio, y muchas ocupaciones basadas en tareas repetitivas, no solo manuales sino también cognitivas, disminuirán. Pero esto no implica necesariamente un desempleo masivo, aunque sí forzará una reorganización social.
Lo bueno de todo esto, es que la sociedad podría valorar más las habilidades intrínsecamente humanas, como la creatividad, la empatía, o el pensamiento crítico, y quizás se deban considerar los modelos de renta básica para adaptarse a un panorama laboral distinto, aunque esto es algo que queda al criterio de los debates políticos y económicos.
Puesto que la economía representa en gran parte la a riqueza de una nación, esta podría medirse por nuevos estándares, y el acceso a la energía de computación, la posesión de conjuntos de datos exclusivos y el talento para mantener estos sistemas se convertirían en activos estratégicos tan valiosos como lo fueron el petróleo o el oro en el pasado.
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